#SectorSolidario

“La crisis actual requiere de un cambio integral en la sociedad, que adopte a la economía social y solidaria”

La alianza cooperativa internacional dice que un poco más del 12% de la población mundial pertenece al cooperativismo, y se generan ingresos de aproximadamente 2,035 billones de dólares; el número de colombianos asociados al cooperativismo asciende a 6´386.170 para el 2017 es decir, 12.96% de la población, con núcleos familiares este impacto puede llegar a 19 millones de colombianos 39% de la población. (Confecoop, 2017). Del total de asociados 3.5 millones hacen parte de cooperativas con actividades financieras, 1.8 millones a cooperativas con servicio de crédito (aportes y crédito), con lo cual el 85% de los cooperativistas en Colombia se vinculan a este modelo con el ánimo de hacer más eficiente su ahorro y obtener crédito en mejores condiciones a las ofrecidas por el sistema financiero tradicional. El restante 15% de los asociados se encuentran vinculados a actividades de comercialización y consumo 7%, servicios empresariales 3%, agropecuarias 2%, transporte 1%, salud 1%, otras 1%. De acuerdo con Confecoop en el 2019, en Colombia 130 personas de cada 1.000 se encuentran asociadas a una cooperativa. Según cifras del 2017 el sector cooperativo tuvo un crecimiento nominal anual del 7.8%, los activos del cooperativismo alcanzaron $41.7 billones. Por ramas de actividad estos activos del cooperativismo se distribuyen así: $29.3 billones en actividad financiera y crediticia 70%, $3 billones en actividad agropecuaria 7%, $2.7 billones en comercio y consumo 6%, $1.7 billones en actividad de seguros 4%, $1.6 billones en transporte 4%, $1.1 billones en salud 3% y $2.1 billones en otras actividades 6%. Así mismo, al revisar la historia sobre la Economía Solidaria (Ecosol) debemos adentrarnos que hacía 1931 con la expedición de la ley 134 se dio institucionalidad al cooperativismo. En 1986 se adopta este concepto de Economía Solidaria con el decreto 2536, dando vida al Consejo Nacional de Economía Solidaria y lo reconoce como un sector de gran importancia en el entorno económico nacional. La ley 79 reorganiza las formas solidarias del cooperativismo, asociaciones mutuales y fondos de empleados, actualmente vigente. Finalmente, en 1998 se crea la ley 454 correspondiente a la Economía Solidaria. Es decir que las cooperativas y las diferentes formas solidarias, también aportan servicios e infraestructuras que la sociedad necesita para prosperar, en este tiempo de crisis mundial es aún más visible el aporte del tercer sector a la dinámica económica que igualmente se presenta como una gran oportunidad para la “nueva normalidad”. La era global de la información digitalizada, el acceso al conocimiento es relativamente fácil e inmediato, generando un conocimiento con aprendizaje más práctico, rápido y de forma más acertada, éstas son herramientas que permiten adecuarse a las necesidades del mercado actual para gestionar el conocimiento obtenido a través de la historia permeando a más personas y haciéndolas conscientes del pensamiento solidario. La incorporación de este sistema introduce un escenario de aprendizaje, organización y producción de forma radicalmente diferente a todos los sistemas de economía tradicional, regido por principios y valores de carácter universal buscando como propósito resultados socioeconómicos simultáneamente; debido a que se producen bienes y servicios, para satisfacer necesidades de sus asociados, familias y hasta de la comunidad en términos generales. Con el pasar de los años las organizaciones de los trabajadores, han incursionado en procesos productivos y de transformación, que constituyen una excelente vía de orientación, capacitación, formación y asistencia técnica adecuada, opción que permite centrar esfuerzos para futuros desarrollos solidarios, valorando los conocimientos como también saberes locales, contribuyendo de manera efectiva a la economía, sin dejar de lado la preservación ni conservación del medio ambiente. El pensamiento social como premisa hace que la economía solidaria no pueda alejarse de las tendencias en la protección de la Madre Tierra, los ODS, la sostenibilidad… optimizando el uso de los recursos naturales, garantizando la disponibilidad de estos a largo plazo. Frente a la crisis actual las organizaciones cooperativas de todos los países han reaccionado rápida y positivamente ante la emergencia de los efectos del COVID-19 demostrando su esencia, valores y principios, pero también su característica más destacada a lo largo de los años, la capacidad de resiliencia frente a situaciones de crisis. Sin embargo, presentada la situación actual podemos evidenciar efectos sociales, económicos, culturales y ambientales, donde los afectados en mayor medida vuelven a ser los más frágiles: jóvenes, mujeres, tercera edad, migrantes, poblaciones vulnerables, grupos étnicos, las micro, pequeñas y medianas empresas. Por ello, la sociedad debe asumir el compromiso ético de aportar en la construcción de un mundo más humano, justo, solidario y sostenible para cooperar, entre todos, a la reactivación social como también económica (Sánchez, 2020) Con base en todo lo anterior, el gobierno nacional impulsa el decreto 1340 del 8 de octubre de 2020, que había convenido con los representantes del sector cooperativo y solidario del país, el cual busca facilitar la organización con sostenibilidad de las comunidades, mediante la creación de nuevas cooperativas para el fortalecimiento de las existentes, así como la recuperación, a través del modelo cooperativo, de aquellas empresas afectadas por la pandemia. La propuesta está orientada a promover las cooperativas de producción y servicios, el emprendimiento, la formalización de empleo o empresas, a mejorar las condiciones de los trabajadores independientes, también prestadores de servicios que les permita potenciar su oferta. Actualmente, las cooperativas han tenido gran reconocimiento ya que de forma remota se han adaptado no solo a la crisis sanitaria, si no a la falta de empleo; y ante estas circunstancias continúan implementando acciones para mitigar el desempleo incluso contener la propagación del virus con campañas educativas dónde incluyen a sus asociados, su círculo familiar y social.  Incorporando tendencias digitales son las que impulsan acciones administrativas y logísticas ayudando en la medida de lo posible a adaptarse a un nuevo sistema para gestionar, controlar y evaluar de forma remota y virtual, diferentes tipos de encuentros apoyados en la ley, teniendo en cuenta la nueva normalidad derivada de la pandemia ante las decisiones de las autoridades locales y departamentales, que se han venido adaptando de manera rápida para responder a dichas exigencias. Por otra parte, contar

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El Coloquio, un encuentro para la filosofía y la identidad

El pasado 30 de septiembre tuvo lugar el Encuentro digital de lanzamiento de El Coloquio, convocado por el periódico Perspectiva, en el cual con la participación de dos académicos y expertos en la teoría y la práctica cooperativa y solidaria y la conducción de un moderador, en concurrida reunión analizaron y debatieron la Realidad de la identidad cooperativa y solidaria. Así, El Coloquio, en su primera versión constituyó un espacio para conocer y compartir ideas, argumentos, experiencias y puntos de vista sobre la falta de compromiso, sentido de pertenencia y poco conocimiento acerca del sentido filosófico y doctrinario de la cooperación, lo que se refleja en lo que Alexander Laidlaw denominó la crisis de identidad del sector cooperativo. Con Ricardo Dávila Ladrón de Guevara, Investigador, Profesor Emérito de la Universidad Javeriana, Presidente honorario la Corporación Red Unicossol y con José Tomás Silva Morantes, Sociólogo y abogado, docente universitario, Mg. en diseño, gestión y dirección de proyectos, en un ambiente ameno, cordial y participativo se abordó el pensamiento y puntos de vista sobre la teoría y la práctica de aspectos fundamentales de la ideología y la doctrina de la economía social y solidaria en las sociedades moderna y contemporánea, con el fin de intentar conciliar puntos de vista diversos, que contribuyan a la formación y difusión de conceptos renovados sobre los temas considerados. Con breve introducción del moderador se recordó que desde 1844, cuando los Pioneros de Rochdale promulgaron los principios cooperativos se comenzó a sistematizar la doctrina y la filosofía de la cooperación. Que en los 175 años de práctica y realización cooperativa, el movimiento ha atravesado por diversas crisis, que el citado Alexander Laidlaw resumió en crisis de credibilidad, al comienzo de la expansión del sistema; crisis administrativa, por la debilidad en la gestión de estas organizaciones; crisis ideológica por la baja convicción de las ideas y postulados de la cooperación y crisis de identidad, por la distorsión y falta de autenticidad que viene presentando el sistema desde hace aproximadamente 60 años. Lo anterior planteó en esta primera versión de El Coloquio varios interrogantes que los invitados respondieron desde una visión  académica y práctica como se resume a continuación: ¿Tienen vigencia los valores y los principios cooperativos para la economía social y solidaria del mundo de hoy, perdieron vigencia o hay que reformularlos? El tema de identidad es un tema con dos caras: una positiva, proactiva que siempre está presente y otra conservadora, que puede ser de retraso para entrar a la era digital que plantea cambios profundos. Como lo analizó Luis Ramírez al abordar el tema de la estrategia que retoma el valor de la identidad como elemento que acompaña la diferenciación de ser distintos a otras empresas. En esta dirección Ricardo Dávila plantea que identidad y diferencia son elementos claves para considerar la eficacia cooperativa. Habitualmente se piensa que para estar de moda no hay que parecerse a lo antiguo. Sin embargo, los valores y los principios siguen vigentes pero hay que resignificarlos siendo más solidarios, más responsables, con identidad y autenticidad. Que los asociados no se sientan haciendo parte de un movimiento marginal y vergonzante. ¿En la práctica de la cooperación los valores y los principios han sido tomados en cuenta por los directivos, los ejecutivos y los asociados de las organizaciones? En realidad la práctica ha sido baja y sin coherencia. No hay una estrategia solidaria y al considerar la eficiencia ha habido una errónea comparación con el diamante de Porter. La cooperación es una forma de vida con autenticidad. El asunto es cómo la construimos. Se destaca que hay más democracia y participación en las llamadas organizaciones solidaria de desarrollo que en las empresas solidarias tradicionales y que en otros niveles. Debemos clarificar la cuestión ¿de dónde venimos?. De otra parte no hay centros de formación para lo social y lo solidario, así como lo tiene la iglesia, los rotarios y otros grupos sociales importantes. Hay que entender los principios como mandatos de optimización, que no generen polarización sino solidaridad. ¿El Estado y la academia han tenido alguna intervención en la promoción y apropiación de esta doctrina en la comunidad en general? A la academia se le reconoce un avance, pues, paulatinamente ha hecho aportes al conocimiento con la participación directa de varias universidades con centros de investigación y facultades, y entidades como la Red Unicossol han contribuido a la investigación y estudio permanente del saber social y solidario, al diálogo de saberes, seminarios de tesis doctorales, etc. Por su parte el Estado muchas veces ignora, desconoce y utiliza al sector, no ha contribuido con una política pública. Se reconoce la participación de la SES con la idea de un centro de pensamiento y la preocupación porque se avance en la formulación de los PESEM en las organizaciones. ¿En la actualidad podemos hablar de crisis de identidad en la economía social y solidaria y cómo se evidencia y qué podemos hacer para promover la apropiación y aplicación de los valores y principios en todos los involucrados o comprometidos en estas organizaciones? Hasta los años ochenta el Estado tenía una visión diferente del sector y brindaba un apoyo más comprometido a través de un ministerio técnico. En los tres últimos gobiernos la situación ha cambiado para mal del sistema y en la actualidad se vive un momento crítico, pues el número de asociados que hacen parte del sector es un número vacío, sin identidad y compromiso. Se requiere consolidar el movimiento social y solidario como un grupo de presión, que exija políticas públicas y permita superar la crisis, consolidándonos como sector. Tenemos un vacío de poder, para fortalecer al sector se deben tomar en cuenta tres elementos: capital financiero, capital educativo y capital social. Así mismo se debe ser autocríticos y enaltecer nuestra fortaleza moral y ética. Ahora, internamente cada institución debería aplicar la máxima: si su empresa va bien, invierta en educación; si su empresa va mal, invierta el doble. Por: Carlos Pineda. Director Perspectiva, Consultor internacional, Economista, Magíster en ciencias económicas y

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“También enfrentamos una pandemia de desigualdad”

El Papa Francisco saludó a los cooperativistas colombianos a través de ASCOOP y los exhortó a afrontar la actual situación con esperanza, acogiendo iniciativas que permitan concebir una economía en la que la persona sea puesta en el centro, en tanto que el cooperativista estadounidense Douglas O’Brien afirmó que “también enfrentamos una pandemia de desigualdad” y el exministro Juan Carlos Echeverry se mostró optimista frente a la capacidad de Colombia para enfrentar la crisis derivada de la pandemia. Eso y más pasó en la #JOC2020, evento anual de la Asociación Colombiana de Cooperativas – ASCOOP. “Su Santidad saluda cordialmente a los organizadores y participantes en el encuentro anual de la Asociación de Cooperativas que, con el tema Identidad y Compromiso – Coopstructores del bien común, pretenden abordar la crisis generada por la pandemia, planteando soluciones solidarias que puedan restaurar el tejido económico y social de esa amada tierra”, dice la misiva suscrita por el Secretario de Estado del Vaticano. Y también agrega que “El Santo Padre los exhorta a afrontar la actual situación con esperanza, acogiendo con valentía iniciativas que busquen y permiten concebir una economía en la que la persona sea puesta en el centro, nadie se sienta excluido y el compromiso por el bien común sea una realidad concreta en todos los ámbitos de la sociedad.” El saludo del Sumo Pontífice se dio en el contexto de la Jornada de Opinión Cooperativa – #JOC2020 de ASCOOP, que tuvo como marco la celebración de los 60 años de la Asociación. El Papa Francisco ha sido cercano a las cooperativas y en múltiples pronunciamientos y documentos, como la encíclica Fratelli Tutti, ha valorado la economía social solidaria como un modelo que trabaja por la mitigación de la pobreza y por hacer a las sociedades más justas y ha abogado por una economía más humana, más cooperativa y más solidaria. El evento anual de Ascoop se realizó por primera vez de manera virtual, en un mundo interactivo con 35 speakers, 10 países invitados, muestra comercial, rueda negocios, reflexiones, análisis y más de dos mil asistentes. La otra pandemia Por su parte Douglas O’Brien, CEO de la principal entidad cooperativa de Estados Unidos, la National Cooperative Business Association (NCBA Clusa), dijo que con la llegada de la covid-19, el mundo no solo se ha tenido que enfrentar a una pandemia económica, sino también a una pandemia de desigualdad. Obrien destacó que el movimiento cooperativo mundial ha ayudado a millones de personas y que las cooperativas están llamadas a hacer parte del nuevo panorama económico mundial y la superación de la crisis, siempre que se mantengan enfocadas en los principios cooperativistas, como la no discriminación y la inclusión de todos los individuos.  El analista de Caracol Radio, consultor y exministro de Hacienda Juan Carlos Echeverry, afirmó en el evento que el continente americano ha sido fuertemente golpeado por la crisis derivada del Covid-19, pero dijo que Colombia tiene la capacidad para enfrentar la crisis e hizo un ponderado análisis de las perspectivas económicas del país. Por su parte, el chileno Pablo Yanes, coordinador de Investigaciones de la CEPAL, sostuvo que la capacidad de innovación y el poder transformador de la economía social hacen de ella, más que un sector, “un vector, un elemento constitutivo de la economía mundial”. Compromiso con una nueva economía También se destacó la intervención del especialista peruano Víctor Alarcón, quien aseguró que la ciberseguridad es un compromiso cooperativo con el asociado y el usuario, destacó la importancia de crear en las cooperativas una cultura de ciberseguridad y dijo que las tecnologías de la información están cambiando la forma en la que las personas se relacionan entre sí.  El vicepresidente de Fiare Banca Ética de España, Pedro Sasia Santos, hizo un llamado para poner la banca al servicio de las personas y dijo que las cooperativas deben reafirmar su identidad, su naturaleza y su compromiso de desarrollo económico y social a través de las finanzas éticas, que van más allá de un proyecto bancario y son más que pura filantropía. El evento también incluyó dos conversatorios. Uno de experiencias cooperativas en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el cual intervinieron el español Juan Miguel del Real, la paraguaya Simona Cavezzutti, la dominicana Xiomara Núñez y los colombianos José Ignacio Tamayo, Claudia Rivera y Edinson Rafael Castro. En él se conocieron las contribuciones de las cooperativas a los ODS en temas como la seguridad alimentaria, la equidad de género, la lucha contra el cambio climático, la pobreza y la desigualdad. En el conversatorio de otro de nuevos escenarios cooperativos, en el cual participaron la argentina Violeta Boronat, la paraguaya Alicia Maneiro, el boliviano Miguel Castedo, el mexicano Humberto Cerdio y el colombiano Víctor Manuel Torres. Allí el cooperativismo colombiano pudo conocer escenarios a los que podría expandirse como los proyectos de vivienda, la economía del cuidado, la generación de energías alternativas y el impulso a las pymes. Los jóvenes frente al cooperativismo Finalmente la Jornada de Opinión Cooperativa de ASCOOP incluyó una Jornada Joven, con la participación de centenares de jóvenes y 12 líderes juveniles invitados de México, Argentina, Colombia y Puerto Rico, quienes en cinco mesas de trabajo analizaron cómo las cooperativas pueden responder a las expectativas y proyectos de vida de los jóvenes y cómo estos pueden responder a los retos que les demanda el mundo hoy, en temas como felicidad y bienestar, educación, medio ambiente, participación y emprendimiento. Este segmento incluyó una conferencia de Daniel López, consultor del Centro de Liderazgo y Gestión, y profesor de Sostenibilidad y Liderazgo en el CESA, quien planteó el gran desafío que tienen los jóvenes para desarrollar nuevas formas de solución a los problemas, desde un pensamiento crítico y señaló que ser joven en Colombia es difícil, pero que esa situación puede transformarse en una oportunidad, y que el modelo cooperativo es la manera de aproximarse a nuevos desafíos. Para ampliar esta información puede consultar: Fuente: Ascoop.

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