En los últimos dos años, el tema protagonista en congresos, eventos y formaciones del sector solidario ha sido la Inteligencia Artificial.
Y sí, es una herramienta poderosa. Pero solo si se usa bien.
El problema es que, en nombre de la eficiencia, muchas entidades están cometiendo errores que no solo afectan sus procesos… sino también la conexión emocional con sus asociados.
Y cuando se rompe la conexión, la tecnología deja de ser una solución para convertirse en un nuevo motivo de desconexión.
Por eso hoy queremos hablar sobre los tres errores más comunes que se repiten en las entidades, y que incluso están acelerando la fuga de asociados:
Error 1. Digitalizar sin propósito humano
Implementar chatbots o asistentes automáticos sin una estrategia clara genera el efecto contrario al esperado: asociados frustrados, respuestas genéricas y sensación de frialdad.
La IA no reemplaza la empatía.
Consejo: antes de automatizar, defina qué parte del servicio debe seguir siendo humana. La tecnología debe liberar tiempo para que el equipo escuche, no para que desaparezca.
Error 2. Creer que “más datos” significa conocer mejor al asociado
Tener dashboards, reportes y algoritmos no garantiza entender lo que el asociado siente.
El exceso de datos sin análisis empático termina convirtiéndose en ruido.
Consejo: combine los datos con conversaciones reales. La IA puede detectar patrones, pero solo las personas pueden interpretar las emociones detrás de esos patrones.
Error 3. Aplicar tecnología sin revisar procesos
Si lo que se digitaliza está roto desde la base, solo logrará que el problema se repita más rápido y con mayor alcance.
No hay IA que arregle un proceso mal diseñado.
Consejo: antes de invertir en herramientas, realice un diagnóstico de sus procesos actuales. A veces el mayor avance no está en la tecnología, sino en eliminar pasos que el asociado no necesita.
¿Y qué siente su asociado al otro lado de la pantalla? Desconfianza.
Un algoritmo puede ser eficiente, pero la confianza se construye con coherencia, transparencia y trato justo.
Cuando el asociado siente que lo atiende una máquina sin rostro —especialmente cuando tiene un problema— deja de confiar.
La clave: usar la IA como aliada, no como excusa
La Inteligencia Artificial puede potenciar la experiencia del asociado si se usa con sentido: para anticipar necesidades, mejorar tiempos y liberar al equipo de tareas repetitivas, pero siempre con empatía y propósito.
Para empezar no necesita herramientas costosas ni grandes inversiones: solo aprender a automatizar las tareas repetitivas para que su equipo pueda dedicar su tiempo a lo que realmente importa… brindar una mejor experiencia a sus asociados.