El reciente incremento de las tasas de interés por parte del Banco de la República generó preocupación en el sector de la economía solidaria, que advierte sobre las consecuencias que esta decisión podría tener para millones de colombianos, especialmente para quienes dependen del crédito como herramienta para emprender, producir o atender sus necesidades.
La superintendente de la Economía Solidaria, María José Navarro, señaló que el aumento de las tasas encarece el acceso al financiamiento y afecta tanto a los asociados de las cooperativas como a las organizaciones que trabajan por ampliar la inclusión financiera en el país.
«El incremento de las tasas de interés no es una buena noticia para el sector cooperativo de Colombia. Esta decisión afecta especialmente a la clase trabajadora y a la economía popular, porque encarece el crédito para quienes producen, emprenden y sostienen buena parte de la actividad económica del país», afirmó la funcionaria.
Según explicó la Superintendencia de la Economía Solidaria, las cooperativas de ahorro y crédito enfrentarán un mayor costo para captar recursos, mientras una parte importante de los créditos ya desembolsados mantiene tasas fijas. Esta combinación reduce sus márgenes financieros y limita su capacidad para seguir ofreciendo financiación en condiciones favorables a sus asociados.
De acuerdo con la entidad, este panorama podría traducirse en una menor oferta de crédito, mayores costos de financiamiento y un incremento en las dificultades para que las personas cumplan oportunamente con sus obligaciones financieras.
Navarro reconoció la importancia de controlar la inflación, pero hizo un llamado para que las decisiones de política monetaria también consideren sus efectos sobre la economía real y el bienestar de quienes impulsan la actividad productiva del país.
«Controlar la inflación es importante, pero la estabilidad económica también debe traducirse en empleo, producción y acceso al crédito. Debemos preguntarnos sobre quién está recayendo el costo de esa política. No puede ser siempre sobre quienes trabajan, producen y emprenden, ni sobre las cooperativas que llegan a los territorios donde muchas veces la banca tradicional no llega», expresó.
Finalmente, la superintendente destacó el papel de las organizaciones solidarias en la ampliación del acceso a servicios financieros en las regiones y aseguró que el desafío está en consolidar un sistema financiero que impulse el desarrollo productivo y fortalezca la inclusión.
«Se trata de decidir si el sistema financiero seguirá sirviendo a unos pocos o estará verdaderamente al servicio de la gente», concluyó.