La delegada para la Supervisión Financiera en el Cooperativismo agradeció el trabajo conjunto con las cooperativas, los gremios y los equipos técnicos, y aseguró que continuará promoviendo los principios de la economía solidaria desde los espacios donde le corresponda servir.
El sector cooperativo y solidario recibió esta semana el mensaje de despedida de Beatriz Leonela Lizcano Castro, quien culmina su ciclo al frente de la Delegatura para la Supervisión Financiera en el Cooperativismo, dejando un balance de gratitud, reconocimiento y confianza en el futuro del modelo cooperativo colombiano.
A través de una carta dirigida a cooperativistas, gerentes, asociados, trabajadores, colaboradores, representantes gremiales y equipos de supervisión, Lizcano expresó que su paso por la entidad fue mucho más que una responsabilidad institucional: una experiencia que fortaleció su convicción sobre el impacto social y económico del cooperativismo.
«Hoy, al cerrar este ciclo, puedo decir que la economía solidaria también me transformó. Este no fue solo un cargo, sino una experiencia profundamente humana que me permitió conocer, sentir y comprender la esencia de un modelo que, como pocos, tiene la capacidad de cambiar vidas», manifestó.
Un reconocimiento al trabajo conjunto
En su mensaje, Lizcano destacó que los avances alcanzados durante su gestión fueron posibles gracias al trabajo articulado entre las entidades supervisadas, los gremios, los asociados y el equipo técnico de la Superintendencia.
Recordó que durante este período el sector logró fortalecer sus indicadores, acompañó procesos de integración entre cooperativas y apoyó a organizaciones que enfrentaron momentos complejos, contribuyendo a su fortalecimiento institucional.
Asimismo, agradeció el compromiso de quienes hicieron parte de la Delegatura para la Supervisión Financiera en el Cooperativismo, resaltando el rigor técnico, la capacidad de escucha y el conocimiento con el que desarrollaron su labor.
Supervisión y cooperativismo: un mismo propósito
Uno de los mensajes centrales de su despedida fue la importancia de entender la supervisión y el cooperativismo como actores que comparten un objetivo común.
Según expresó, ambas partes trabajan por proteger a los asociados y fortalecer la confianza en el modelo cooperativo, una visión que, aseguró, se consolidó a lo largo de su gestión.
También tuvo palabras de reconocimiento para los gremios del sector, a quienes agradeció por mantener abiertos los espacios de diálogo y servir de puente permanente entre las cooperativas y la autoridad de supervisión.
«Me picó el bichito del cooperativismo»
Uno de los apartes más personales de la carta hace referencia a una frase que escuchó hace algún tiempo durante un encuentro del sector en Cartagena: «nos pica el bichito del cooperativismo y ya no nos queremos ir».
Lizcano afirmó que, tras compartir durante estos años con las organizaciones solidarias, comprendió plenamente el significado de esas palabras.
«Esta servidora se enamoró de la economía solidaria. Me voy con el corazón lleno y con la tranquilidad de haber entregado todo lo que estaba en mis manos, pero también con la certeza de que recibí mucho más de lo que alguna vez imaginé», escribió.
Un hasta luego para el sector
La funcionaria concluyó su mensaje asegurando que continuará apoyando al cooperativismo desde los espacios en los que la vida le permita servir, reafirmando su compromiso con un modelo que calificó como una herramienta para cuidar a las personas, dignificar sus oportunidades y construir comunidad.
Su despedida marca el cierre de una etapa de trabajo cercana al sector cooperativo de ahorro y crédito y deja un mensaje de reconocimiento al papel que desempeñan las organizaciones solidarias en el desarrollo económico y social del país.