El acceso al crédito para las mujeres sigue siendo uno de los principales desafíos de la inclusión financiera. Durante un encuentro liderado por el Fondo Nacional de Garantías, representantes del sector financiero y cooperativo coincidieron en que la confianza, las alianzas institucionales y el fortalecimiento del modelo cooperativo son claves para ampliar las oportunidades económicas de millones de colombianas.
La inclusión financiera de las mujeres continúa consolidándose como una de las prioridades para avanzar hacia un desarrollo económico más equitativo en Colombia. Aunque en los últimos años se han registrado avances en el acceso al crédito y a otros servicios financieros, persisten desafíos asociados a las brechas de ingresos, empleo, educación y oportunidades, especialmente en las zonas rurales.
Este fue uno de los principales mensajes del encuentro «La palabra de una mujer vale», organizado por el Fondo Nacional de Garantías, que reunió a representantes del sector financiero, cooperativo y empresarial para analizar cómo las alianzas institucionales pueden fortalecer el acceso al crédito para las mujeres.
Uno de los espacios centrales fue el panel «Alianzas para el acceso al crédito de las mujeres», en el que participaron María Clara Hoyos Jaramillo, Viviana Araque Mendoza, María Elena Grueso Rodríguez, Yeinni Andrea Patiño Moya y Martha Esperanza Alonso González.
El microcrédito abre más oportunidades para las mujeres
Durante el panel, la presidenta ejecutiva de Asomicrofinanzas, María Clara Hoyos, destacó el crecimiento de la participación femenina en el microcrédito como una señal del impacto que este instrumento tiene en el fortalecimiento del emprendimiento y la autonomía económica.
«El 52 % de los clientes de microcrédito en Colombia son mujeres, una muestra de que este modelo está llegando cada vez a más emprendedoras y fortaleciendo su inclusión financiera», afirmó la directiva.
La cifra refleja la creciente participación de las mujeres en este segmento financiero, particularmente entre quienes lideran pequeños negocios o desarrollan actividades productivas que requieren acceso a recursos para consolidar sus proyectos.
Las cooperativas, un aliado para reducir brechas
Más allá del acceso al crédito, los participantes coincidieron en que la inclusión financiera requiere generar confianza, fortalecer la educación financiera y acercar los servicios a las comunidades donde históricamente la oferta ha sido limitada.
En ese escenario, el sector cooperativo desempeña un papel estratégico.
Actualmente, 176 cooperativas con actividad financiera tienen presencia en 470 municipios del país, incluyendo numerosos territorios PDET y ZOMAC, donde ofrecen servicios de ahorro, crédito, educación financiera y acompañamiento a comunidades que, en muchos casos, cuentan con una oferta limitada de entidades financieras tradicionales.
Su alcance también se refleja en el perfil de sus usuarios: más de la mitad de los deudores atendidos por estas cooperativas son mujeres, muchas de ellas propietarias de micronegocios que encuentran en el modelo cooperativo una alternativa para acceder a financiación y fortalecer sus actividades productivas.
La confianza también impulsa la inclusión financiera
Durante el encuentro, la directora de Fogacoop, María Elena Grueso Rodríguez, resaltó que la confianza constituye uno de los principales activos del sistema cooperativo.
Según explicó, un sector sólido y protegido no solo fortalece el ahorro de los asociados, sino que también amplía la capacidad de las cooperativas para otorgar crédito y generar nuevas oportunidades de desarrollo económico en los territorios.
En este sentido, recordó que Fogacoop protege actualmente a más de cuatro millones de ahorradores mediante el Seguro de Depósitos, cuya cobertura fue ampliada recientemente hasta 50 millones de pesos, una medida que fortalece la confianza de los usuarios en las cooperativas con actividad financiera.
Además de esta labor de protección, la entidad trabaja en el fortalecimiento institucional del sector mediante la generación de información, el desarrollo de capacidades y la articulación con entidades como el Fondo Nacional de Garantías, Finagro, Findeter y Bancóldex, con el propósito de ampliar las herramientas de financiación disponibles para las cooperativas.
Un desafío que requiere trabajo conjunto
Las conclusiones del encuentro coincidieron en que cerrar las brechas de acceso al sistema financiero exige una estrategia que combine productos adecuados, educación financiera, acompañamiento y alianzas entre entidades públicas, organizaciones del sector financiero y cooperativas.
El fortalecimiento de estos esfuerzos resulta especialmente relevante en un país donde miles de mujeres lideran emprendimientos y unidades productivas que requieren acceso a recursos para crecer, generar empleo y aportar al desarrollo de sus comunidades.
En ese contexto, el modelo cooperativo continúa consolidándose como un actor fundamental para promover una inclusión financiera más cercana, equitativa y sostenible, demostrando que el acceso al crédito comienza con la confianza y con la construcción de oportunidades que permitan transformar la realidad económica de las personas y los territorios.