En Colombia, donde por años muchos territorios han enfrentado profundas realidades sociales, también han surgido iniciativas que demuestran que la educación, la solidaridad y el trabajo colectivo pueden cambiar historias. Una de ellas es COOINGRA, un modelo educativo que ha impactado a miles de niños y jóvenes en el país, formando no solo ciudadanos, sino agentes de cambio.
Nacida en Granada, Antioquia, en medio de uno de los momentos más complejos del conflicto en el territorio, COOINGRA surgió como una respuesta esperanzadora. Su propósito: contribuir al bienestar social, emocional y psicológico de la niñez y la juventud, a través de herramientas como la recreación, la cultura y el deporte, integradas con la filosofía del cooperativismo y la economía solidaria.
Un origen con propósito social
El 17 de agosto de 2002 se marcó un hito con el acto simbólico de constitución de COOINGRA, en el que participaron 22 niños fundadores. Más que la creación de una estructura formal, este fue un ejercicio pedagógico que sembró las bases de un modelo formativo centrado en valores, liderazgo y participación.
La iniciativa nació gracias a la intercooperación entre Coogranada y Creafam, en coherencia con el sexto principio cooperativo, consolidándose como un espacio que integra a niños y jóvenes como protagonistas de su propio desarrollo y como constructores de un mejor país.
Un modelo que trasciende generaciones
Hoy, COOINGRA cuenta con más de 44.000 asociados en todo el país, consolidándose como una plataforma educativa que promueve el desarrollo integral de sus participantes.
Su enfoque va más allá de la formación tradicional. A través de experiencias dinámicas, busca fortalecer competencias clave como la educación financiera, el emprendimiento, el liderazgo, la participación democrática y los valores humanos.
Cuatro ejes para formar líderes del futuro
El impacto de COOINGRA se estructura a partir de cuatro ejes estratégicos que orientan su acción:
🔹 Liderazgo transformacional cooperativo
Promueve el desarrollo de líderes capaces de incidir en sus entornos desde la solidaridad y el compromiso social.
🔹 Educación
Desarrolla contenidos, metodologías e instrumentos que permiten la formación individual y colectiva de sus asociados, fortaleciendo su pensamiento crítico y capacidades.
🔹 Cultura, recreación y deporte
Estas herramientas no solo dinamizan el modelo, sino que se convierten en estrategias de promoción, prevención y protección para niños y jóvenes, generando entornos positivos y seguros.
🔹 Fortalecimiento interno
Busca consolidar una gobernabilidad proactiva, potenciando las capacidades de liderazgo y participación en la toma de decisiones, especialmente en temas relacionados con la infancia y la adolescencia.
🔹 Participación y democracia
Fomenta la inclusión activa de niños y jóvenes en escenarios de decisión, promoviendo prácticas solidarias y el ejercicio ciudadano desde temprana edad.
Educación que deja huella
Más que un programa, COOINGRA se ha convertido en una escuela de vida. Su apuesta por integrar el aprendizaje con experiencias significativas ha permitido que miles de jóvenes comprendan el valor de la cooperación, el trabajo en equipo y la construcción colectiva.
En este camino, la voz de quienes lideran el proceso refleja el impacto del modelo:
“COOINGRA es mucho más que un programa educativo; es un espacio donde los niños y jóvenes descubren su capacidad de liderar, de participar y de transformar su entorno. Aquí no solo aprenden sobre cooperativismo, aprenden a creer en ellos mismos y en el poder de construir juntos”, afirma Eliana Hoyos Suárez, coordinadora social.
Un aporte al país desde la base
COOINGRA demuestra que la transformación social empieza desde la infancia, cuando se brindan herramientas adecuadas, espacios seguros y oportunidades reales de participación.
En un país que sigue construyendo su camino hacia la equidad y la reconciliación, iniciativas como esta evidencian que el cooperativismo no solo es un modelo económico, sino una forma de educar, formar y construir futuro.