En Colombia, emprender tiene cada vez más rostro de mujer. De acuerdo con datos del Global Entrepreneurship Monitor, el 26 % de las mujeres en el país está iniciando un emprendimiento y, en el segmento de las microfinanzas, más de la mitad de los clientes de microcrédito son mujeres.
Según data de Asomicrofinanzas, a corte de marzo de 2026, el 52 % de los clientes solicitantes de microcrédito en Colombia son mujeres.

Muchas de ellas son madres que han encontrado en el emprendimiento una alternativa para generar ingresos, enfrentar la informalidad laboral y construir autonomía económica para sus hogares. Detrás de cada pequeño negocio hay historias de disciplina, esfuerzo y resiliencia que sostienen no solo familias, sino también comunidades enteras.
No obstante, el camino del emprendimiento femenino sigue enfrentando retos estructurales importantes. La inseguridad en algunas regiones apartadas, la baja sostenibilidad de muchos negocios liderados por mujeres y la falta de herramientas de educación financiera continúan siendo obstáculos para su crecimiento y permanencia.
Precisamente, uno de los desafíos más relevantes está en fortalecer las capacidades financieras de las emprendedoras. Porque no basta con iniciar un negocio; también es necesario aprender a administrarlo, proyectarlo y hacerlo sostenible en el tiempo.
Para María Clara Hoyos, las madres emprendedoras representan una fuerza silenciosa pero determinante dentro de la economía colombiana.
“Las madres emprendedoras son un motor silencioso de la economía. Su disciplina y resiliencia son admirables, pero necesitan herramientas financieras claras para tomar decisiones informadas y sostenibles en el tiempo”, afirma la directiva.
En ese sentido, desde el sector de las microfinanzas se hace un llamado a promover prácticas básicas de educación financiera que permitan fortalecer los emprendimientos liderados por mujeres. Entre las principales recomendaciones se encuentran separar las finanzas personales de las del negocio, llevar un registro constante de ingresos y gastos, establecer un salario fijo y crear un fondo de emergencia que permita enfrentar imprevistos.
Asimismo, acceder a productos financieros formales, reinvertir estratégicamente las utilidades y participar en procesos de formación continua son acciones que pueden marcar la diferencia en la sostenibilidad y crecimiento de los negocios.
“Desde el sector de las microfinanzas creemos en el poder transformador de las madres emprendedoras. Por eso, trabajamos diariamente para brindarles acceso a herramientas financieras y acompañamiento que les permitan fortalecer sus negocios y proyectar un futuro más estable”, expresa Hoyos.
La dirigente también resalta el impacto social que generan estas mujeres en sus entornos:
“Sabemos que detrás de cada emprendimiento hay una historia de resiliencia, de esfuerzo diario y de sueños que van más allá de lo individual, porque cuando una madre avanza, no solo transforma su realidad, sino que abre camino para el bienestar y las oportunidades de toda su familia y su comunidad”.
En el marco del mes de las madres, el llamado es a reconocer el valor económico y social de estas mujeres que hoy representan una pieza clave dentro de la economía popular colombiana. Más allá de celebrar su esfuerzo, el reto está en brindarles herramientas concretas que les permitan convertir sus emprendimientos en proyectos sostenibles, prósperos y generadores de desarrollo.