Con más de dos décadas de trayectoria en el sector solidario, Eufracia Gómez Morillo se ha consolidado como una de las voces más influyentes del cooperativismo en América Latina. Actualmente, se desempeña como presidenta del Consejo Directivo Regional de la Confederación de Cooperativas del Caribe, Centro y Suramérica (CCC-CA), desde donde impulsa iniciativas orientadas al fortalecimiento del modelo cooperativo como motor de desarrollo social y económico en la región.
Su historia en el cooperativismo comenzó en 1996, motivada por la convicción de que este modelo es una herramienta real para transformar vidas. Desde entonces, ha recorrido un camino de formación, liderazgo y servicio que la ha llevado a ocupar espacios de decisión en escenarios nacionales e internacionales. Para Gómez, el cooperativismo no solo mejora la calidad de vida de las personas, sino que también las empodera, les brinda oportunidades y les permite construir proyectos sostenibles.
Durante su reciente visita a Medellín-Colombia, destacó el avance del cooperativismo colombiano, especialmente en el uso de la tecnología y la innovación, elementos que considera fundamentales para el crecimiento del sector en toda la región.
“El cooperativismo en la región debe continuar aunando esfuerzos para llegar a los hogares más vulnerables y contribuir a mejorar su calidad de vida. Esa es su esencia”, afirmó.
Desde su rol en la CCC-CA, Gómez promueve el intercambio de experiencias exitosas entre países, con el propósito de replicar modelos que han demostrado impacto, como el caso de Costa Rica. Para ella, el fortalecimiento del cooperativismo pasa por la integración regional, la formación continua y la adaptación a los cambios tecnológicos.
Uno de los ejes centrales de su gestión ha sido el impulso al liderazgo femenino. A través del Consejo Regional de Igualdad de Género, trabaja en la visibilización y empoderamiento de las mujeres dentro del movimiento cooperativo, promoviendo acciones afirmativas y espacios de participación equitativa.
“Puede que no eliminemos completamente el techo de cristal, pero sí podemos pisarlo y seguir avanzando”, señala, al referirse a los desafíos que aún enfrentan las mujeres en el sector.
Gómez también resalta la importancia de construir liderazgos inclusivos, donde hombres y mujeres trabajen de manera conjunta por un propósito común. En su visión, el cooperativismo es una plataforma que no solo impulsa el desarrollo económico, sino que también fomenta valores como la solidaridad, la equidad y la colaboración.
Su trayectoria refleja una convicción profunda: que el cooperativismo es una escuela de vida. Una experiencia que forma líderes, fortalece comunidades y abre caminos para que más personas —especialmente mujeres— encuentren en este modelo una oportunidad para transformar su realidad.